Para la limpieza del cristal no se debe utilizar elementos abrasivos, sólo se permiten los elementos que no rayen. Para la inducción es suficiente con utilizar agua jabonosa y una vez por semana un limpiador recomendado por Balay que se puede adquirir en el servicio técnico oficial, para conseguir un acabado como el primer día. En el caso de las vitrocerámicas convencionales, se recomienda además el uso de la rasqueta, para quitar los elementos adheridos, que en ocasiones parece que se ha borrado la serigrafía, cuando sólo son restos quemados.
Para más información ver vídeo del servicio técnico de Balay.